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La revolución de las lavadoras

La revolución de las lavadoras

Antes de la llegada de las lavanderías industriales en Parla se limpiaba la ropa en lavaderos a mano. Esta laboriosa tarea siempre recaía en las mujeres y era uno de los trabajos del hogar más costosos de hacer. Las lavanderas enjuagaban los ropajes a orillas de los ríos, en fuentes o en las antiguas casas de lavado. Se frotaban con piedras y tablas de madera para que la suciedad más incrustada saliese de los tejidos.

Pero esto pasaría poco a poco a la historia con el invento de la lavadora y estas máquinas de autolavado de colarían en casas y en las lavanderías industriales en Parla, mejorando nuestra calidad de vida. La invención de la lavadora se la debemos a Jacob Christian Schäffer, en el año 1767, con un mecanismo muy rudimentario y sin llegar a comercializarse hasta 30 años después, cuando un americano la patentó antes de que empezaran a venderse.

Las primeras lavadoras estaban compuestas por un tanque de metal en el que se vertía agua caliente y había que girar la manivela para poder lavar la ropa, que luego era escurrida aplastada por unos rodillos.

A principios del siglo XX, Alva Fisher inventó la primera lavadora eléctrica, antecesora de las que hoy conocemos. En 1905 surgieron las máquinas de autolavado con tambor, estas todavía eran manuales, pero el tanque permitía quemar carbón.

Hacia el año 1920, el mecanismo de giro era el único componente eléctrico; las demás funciones aún eran a mano. Fue a partir de los años 30 cuando las lavadoras se volvieron automáticas con botones, termostatos y temporizadores.

Son muchos los electrodomésticos que tenemos en casa; pero, sin duda, la lavadora supuso una revolución hogareña en toda regla, facilitando las tareas, ahorrando tiempo y, en general, facilitando nuestra vida.

Por eso, desde Lavandería Industrial Robila queremos hacerte más feliz ayudándote en todo lo que necesites.

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